Volvo, automotriz sueca de propiedad china, escogió Carolina del Sur para establecer una nueva planta de ensamblaje de 500 millones de dólares, lo que se traduce en una victoria para el sur de Estados Unidos en una época en que muchos fabricantes globales de autos prefieren invertir en México debido a sus menores salarios y las ventajas de varios acuerdos comerciales. Volvo apunta a duplicar sus ventas para 2020, y recuperar el mercado estadounidense forma parte del plan. Vía: WSJ